MANSILLA DEL PÁRAMO
La informante de este pueblo es Teresa Castellanos Rodríguez, nacida en 1929. Me acompañan sus dos hijas, Martina Mielgo Castellanos y María Teresa Mielgo Castellanos. El patrón de Mansilla es san Martín, pero el Cristo tiene más cantos y devoción. Se le atribuyen milagros, empezando por su descubrimiento en una laguna cercana. El día del Cristo, 3 de mayo, venían gentes de cinco pueblos de alrededor: Mansilla del Páramo, Grisuela del Páramo, Antoniales, Huerga de los Frailes y Urdiales del Páramo. Si hacía falta lluvia lo sacaban en procesión. A veces, la gente de los pueblos traían canciones para cantar.
Canto del encuentro
Teresa Castellanos y sus hijas | Mansilla del Páramo (León)
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Quítate ese velo negro
Y revístete de gala
Que viene resplandeciente
El que su muerte llorabas
La tristeza de este día
Se convierte en alegría
Por haber resucitado
Dentro del tercero día
Testigos somos nosotras
Que Cristo resucitó
Y así nos lo ha enseñado
El misterio el Señor
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El Domingo de Resurrección los hombres iban con la imagen del Cristo cantando las letanías, y las mujeres iban con la Virgen. Empieza cantando Teresa y luego entran sus hijas para apoyarla.
Virgen de la Dolorosa
Teresa Castellanos y sus hijas | Mansilla del Páramo (León)
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Virgen de la dolorosa
que llevas en tu regazo
a tu hijo tan querido
camino de camposanto
Ea, madre de amor fuerte,
mira a tu hijo tan doliente
Míralo por dónde viene
el mejor de los nacidos
Atado de pies y manos
Y el rostro todo escupido
Lo clavaron en la cruz
Aquellos hombres malvados
Muriendo el hijo de Dios
Por culpa de mis pecados
Estrellas de dos en dos
Luceros de cuatro en cuatro
Para alumbrar al Señor
El día de Viernes Santo
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Canto a modo de saeta entonado el Viernes Santo para cantar el duelo de la Virgen.
Rogativa a Jesús de los Remedios + explicación
Teresa Castellanos y sus hijas | Mansilla del Páramo (León)
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Oh, Jesús del remedio, nuestro padre
Tú, que eres protector, socorre a estos pobres parameses
Te invocan con fervor, te invocan con fervor
Acuérdate que padre te llamamos
Y por castigo a nuestra región mandas
Pues ya que padre eres del remedio
Levanta este castigo y manda el agua
Pues ya que padre eres del remedio
Levanta este castigo y manda el agua
Acuérdate que “Padre” te llamamos
Y eres consuelo de los afligidos
Pues no hay vez que no te hayamos invocado
Que haya pasado sin hallar consuelo
Pues no hay vez que no te hayamos invocado
Que haya pasado sin hallar consuelo
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Cantan Teresa y sus hijas. Después, María Teresa cuenta la historia del Cristo. La gente de los pueblos de alrededor iba a Mansilla a votarlo y sacarlo en procesión para pedir el agua. Según la leyenda, un carretero llevó a sus bueyes a beber en una laguna a las afueras el pueblo, junto al cementerio. Fueron con tanta fuerza que el carro acabó en el agua y no podían sacarlo de allí. Había una ermita abandonanda, con un Cristo. El carretero le pidió que le sacara a las bestias y el carro. Ese hombre fue a Mansilla cargando el Cristo: dijo que, si lo querían en el pueblo o era del pueblo, lo dejaba. Y si no, se lo llevaba al suyo. La gente de Mansilla le dijo que se quedase. Y desde entonces, se recurre al Cristo, especialmente por el agua y por los enfermos.

