CASTRILLO DE LOS POLVAZARES
Informantes:
Juan González Salvadores, Castrillo de los Polvazares (1961)
Sixto González Salvadores, Castrillo de los Polvazares (1958)
Inocente González Salvadores, Castrillo de los Polvazares (1959)
Saturnino Marcos Pérez, Castrillo de los Polvazares (1961)
Javier García de Cabo, Val de san Lorenzo (1992)
José Daniel Brea, León (1952)
Aseguran que esta misa, junto a otras tradiciones, se conservan muy bien en el pueblo. Este interés se ve muy bien en la forma del pueblo, que no ha cambiado su arquitectura desde hace 200 años. La llaman “misa mozárabe”.
La llevan escuchando desde niños, aunque antes se cantaba todos los domingos. Pero no conocieron esa asiduidad, sólo cuando se cantaba los días de fiesta. Fueron los sucesivos sacerdotes, poco interesados en mantener esta misa los que fueron postergando a unos pocos días del año. Los informantes piensan que no querían que se cantase así la misa porque alargaban excesivamente la misa, o se hacía pesada porque luego tenían que ir a otro pueblo, aunque en verdad no les daban muchas explicaciones. Aunque aseguran que la gente de Castillo se emociona al oirla, porque es la que oyeron toda la vida. Los informantes recuerdan que se cantaba el 15 de agosto, o fechas cercanas, porque durante muchos años, un fraile nativo de Castrillo iba por allí de vacaciones y quería que se cantase. Hoy se canta el 22 de julio, día de santa María Magdalena, patrona de Castrillo, aunque el actual sacerdote les permite cantarla en más ocasiones.
Los vecinos de Castrillo siempre han tenido interés por conservar esta misa: era un orgullo para los hombres que la cantaban. Aseguran que en alguna ocasión subían todos los hombres. Y que nunca se cantó bien. Lo importante era cantarlo todos. Las mujeres, desde abajo, no cantaban. Una mujer, Maruja, de las mayores del pueblo dijo a Javier García de Cabo, se acordaba de que cuando los hombres subían, de las voces que daban, se agarraban los hombres por las manos para no caerse para atrás. Las mujeres entonaban la misa de Angelis.
Kyrie eleison
Informantes de Castrillo de los Polvazares (León)
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Kyrie eleison
Christe eleison
Kyrie eleison
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Muy curioso que el Kyrie, Christe y Kyrie se canten una vez, sin repetición. En el Vetus Ordo se cantaba tres veces cada uno, tras la reforma litúrgica dos veces, con la idea de que la primera la entonase el coro, cantor o sacerdote, y la segunda respondiese el pueblo. Aunque, a decir verdad, en las misas del Kyriale, hay una forma intermedia: el primer Kyrie se canta dos veces, el Christe dos veces y el último Kyrie se canta, la primera vez de una forma y la segunda de otra distinta. Y en el rito mozárabe el rito penitencial no está presente.
Gloria in excelsis Deo
Informantes de Castrillo de los Polvazares (León)
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Gloria in excelsis Deo
Et in terra pax hominibus bonae voluntatis
Laudamus te, benedicimus te
Adoramus te, glorificamus te
Gratias agimus tibi
Propter magnam gloriam tuam
Domine Deus, Rex caelestis
Deus Pater omnipotens
Domine Fili unigenite Iesu Christe
Domine Deus, Agnus Dei, Filius Patris
Qui tollis peccata mundi, miserere nobis
Qui tollis peccata mundi, suscipe deprecationem nostram
Qui sedes ad dexteram Patris, miserere nobis
Quoniam tu solus sanctus
Tu solus Dominus
Tu solus altissimus, Iesu Christe
Cum sancto Spiritu, in gloria Dei Patris
Amen
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El “Gloria in excelsis Deo”, al igual que el “Credo”, se entonan igual que el comienzo de la misa de Angelis. Igual ocurre en otras misas y piezas, por ejemplo, renacentistas: se emplea ese comienzo para que lo entone el sacerdote, y el resto es bien distinto a la misa de Angelis. Quizás este elemento justifica que fueron misas creadas en las misiones de comienzos del siglo XX.
Credo in unum Deum
Informantes de Castrillo de los Polvazares (León)
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Credo in unum Deum, Patrem omnipoténtem,
factórem cæli et terræ, visibílium ómnium, et invisibílium.
Et in unum Dóminum Jesum Christum, Fílium Dei unigénitum.
Et ex Patre natum ante ómnia saécula.
Deum de Deo, lumen de lúmine,
Deum verum de Deo vero.
Génitum, non factum, consubstantiálem Patri:
per quem ómnia facta sunt.
Qui propter nos hómines, et propter nostram salútem descéndit de cælis.
Et incarnátus est de Spíritu Sancto ex María Vírgine:
Et homo factus est. Crucifíxus étiam pro nobis:
sub Póntio Piláto passus, et sepúltus est.
Et resurréxit tértia die, secúndum Scriptúras.
Et ascéndit in cælum: sedet ad déxteram Patris.
Et íterum ventúrus est cum glória, judicáre vivos et mórtuos:
cujus regni non erit finis.
Et in Spíritum Sanctum, Dóminum, et vivificántem: qui ex Patre Filióque procédit.
Qui cum Patre et Fílio simul adorátur, et conglorificátur: qui locútus est per Prophétas.
Et unam sanctam cathólicam et apostólicam Ecclésiam.
Confíteor unum baptísma in remissiónem peccatórum.
Et exspécto resurrectiónem mortuórum.
Et vitam ventúri saéculi.
Amen.
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El “Credo”, al igual que el “Gloria”, se entonan igual que el comienzo de la misa de Angelis. Igual ocurre en otras misas y piezas, por ejemplo, renacentistas: se emplea ese comienzo para que lo entone el sacerdote, y el resto es bien distinto a la misa de Angelis. Quizás este elemento justifica que fueron misas creadas en las misiones de comienzos del siglo XX.
Sanctus
Informantes de Castrillo de los Polvazares (León)
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Sanctus sanctus sanctus
Dominus Deus Sabaoth
Pleni sunt caeli et terra gloria tua
Hosanna in excelsis
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El Benedictus no lo cantan porque no lo tienen seguro. El informante Juan González deduce que no se cantaba porque era más difícil de entonar. Javier afirma, según Tomás Salvadores (tío de tres de los informantes), que no se cantaba porque el Benedictus iba después de la consagración en las misas del Vetus Ordo, y como ahora no están juntos, no se canta.
Agnus Dei
Informantes de Castrillo de los Polvazares (León)
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Agnus Dei, qui tollis peccata mundi, miserere nobis
Agnus Dei, qui tollis peccata mundi, miserere nobis
Agnus Dei, qui tollis peccata mundi, dona nobis pacem
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Altísimo Señor
Informantes de Castrillo de los Polvazares (León)
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Altísimo Señor que supiste juntar
A un tiempo en el altar ser cordero y pastor
Quisiera con fervor amar y recibir
A quien por mí quiso morir
Venid, hijos de Adán, al convite de amor
Que hoy nos da el Señor de este divino pan
De tan dulce sabor, de tal gracia y virtud
Que consuela y da salud
Los ángeles al ver su gloria y majestad
Con profunda humildad adoran su poder
Sin ellos merecer la dicha de probar
Al rey de el cielo hecho manjar
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Este canto va en el “pack” de esta misa. Existen otras estrofas, o estas mismas con letras diferentes, lo que indica que es un canto antiguo. Tiene varias interpretaciones, como las de Nemesio Otaño o Joaquín Díaz.

